sábado, 27 de junio de 2026

Entre dos silencios


A veces la tierra se estremece para recordarnos que la vida es tan frágil como un relámpago y que, entre dos silencios, solo permanece la humanidad que somos capaces de ofrecer.

 

La tierra se estremece
y el mundo,
que hace un instante parecía inamovible,
descubre que también es arena
entre los dedos del tiempo.

Hoy, Venezuela,
la incertidumbre recorre tus ciudades
como un viento que sacude las ramas.
Pero junto al temblor
han brotado pequeñas hogueras:
manos que sostienen,
miradas que abrigan,
corazones que se reconocen
en la fragilidad del otro.

Quizá la tierra,
al mover sus cimientos,
solo nos recuerde
que somos un relámpago de luz
entre dos silencios.

Por eso,
no tiene sentido habitar inviernos innecesarios,
ni guardar abrazos en los cajones del mañana,
ni vestir las palabras
con ropajes que nuestras acciones desconocen.

Porque, al final,
lo único que permanece
es el rastro de humanidad
que dejamos floreciendo
en la vida de otros.

 

Irma Ariola Medina